El Mundo del Museo





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Desnudo barroco
Germán Gedovius
(1920)
México
Germán Gedovius (1867 - 1937) fue maestro de la Escuela Nacional de Bellas Artes, al lado de Julio Ruelas y el Doctor Atl. El se formó en la Real Academia de Pintura de Munich, donde conoció la obra de los simbolistas. Admiró desde joven la obra de los artistas barrocos, tanto por su técnica como por la intensidad psicológica de sus lienzos, como Rembrandt. Ello se manifiesta intensamente a lo largo de su quehacer artístico, como en este desnudo femenino. El cuadro presenta elementos característicos de la corriente barroca, como el fondo obscuro y la ambientación lúgubre. A estos agrega ciertos elementos del pasado novohispano, como el retablo recubierto de oro. La doncella recostada en horizontal aparece con un velo muy fino y transparente que rodea su cuerpo. Diversos detalles simbólicos están presentes en la obra, como las flores que, además de acentuar el erotismo del cuadro, aluden a la vida efímera. Las almohadas también aportan un toque erótico a la sensualidad de la mujer, y sus detalles con brocados de oro aluden a los textiles y tapicería medieval. La obra fue adquirida en 1985 por el Instituto Nacional de Bellas Artes y se exhibe actualmente en el Museo Nacional de Arte. Presenta unas medidas de 206.3 x 116 cm.
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Museo relacionado Más


Museo Nacional de Arte de Osaka
Japón
Este recinto conforma el cuarto museo nacional de Japón. El edificio fue diseñado para albergar la Expo de Museos de Bellas Artes de 1970, cuya estructura fue diseñada de manera que fuera permanente. El corto presupuesto para la adquisición de arte impidió al museo conformar una amplia colección, de manera que en sus primeros años de existencia, el Museo Nacional de Arte Moderno de Tokyo prestó parte de su colección para ser exhibida en el nuevo museo nacional. Entre su pequeña colección se encontraba una escultura de Henry Moore y un mural de cerámica de Joan Miró además de diversas obras de arte contemporáneo para las cuales sí alcanzó el presupuesto, lo cual determinó años después el mandato del museo. En 1978, la familia del coleccionista y empresario Kaichi Ohashi donó su vasta colección al nuevo museo con lo cual se sumaron 828 obras a su acervo. De esta manera, el museo acogió obras realizadas durante la posguerra de artistas como Yukihisa Isobe y Arinori Ichihara en el grabado; pinturas de Nobuya Abe, Tadashi Sugimata, Tatsuoki Nambata, Toshimitsu Imai, Mokuma Kikuhata, Kazuo Shiraga, Sadamasa Motonaga, Georges Mathieu y Paul Jenkins; y algunas esculturas de Kentaro Kimura y Bushiro Mori. Entre 1982 y 1997, se sumaron a la colección obras de Yozo Hamaguchi y Keiko Minami, así como posters del artista Tadanori Yokoo. En 2011, el museo llegó a sumar 6 109 obras en su acervo, de las cuales un tercio se compone de grabados. Entre la colección se pueden apreciar reproducciones de grabados de madera Ukiyo-e, así como un total de 26 ejemplares de "Nihonga", entre otras piezas artísticas de diseño. ...
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Obra relacionada Más


Amapolas
Germán Gedovius
1910
Este cuadro ejecutado al óleo sobre tela presenta un formato casi rectangular y de dimensiones pequeñas (66 x 53 cm). Estas características son regulares en los cuadros de naturalezas muertas, un género muy practicado por los artistas holandeses del siglo XVII, a cuya temática corresponde la presente imagen. Sobre un fondo oscuro se aprecia con intensidad el florero de talavera que contiene un gran ramo de amapolas rojas y blancas. El vaso aparece totalmente centrado en el lienzo y se ilumina por una luz que penetra en el cuadro desde el frente del lienzo. Se trata de un gran manojo de flores de un intenso color rojo combinadas con otras escasas amapolas más claras que aparecen más recargadas y caídas hacia el lado izquierdo del lienzo. Una flor se percibe totalmente caída hacia al frente del cuadro, y su tonalidad de color rosado combina el intenso rojo y el suave crema de las amapolas. Casi todo el ramo ocupa la mitad superior del lienzo, en tanto que la otra mitad está ocupada por el jarrón con decoraciones en distintos tonos de azul apoyado sobre una mesa de madera. Aparecen pétalos de amapolas sobre la misma y alrededor del jarrón. Es impactante la técnica como ha sido trabajado el tema, la cual dista mucho de los planos pictóricos lisos de los maestros holandeses, pues en este cuadro se aprecia con claridad las pinceladas de color que dan forma a las flores y pétalos, y ofrecen un relieve a la superficie del cuadro. Esta técnica es característica de la pintura moderna que comenzó a propagarse en los últimos decenios del siglo XIX y que con mucha probabilidad Germán Gedovius conoció en la Real Academia de Pintura de Munich, así como en las exposiciones de los maestros de la pintura moderna alemana. Este tratamiento de los pigmentos también fue adoptada por sus contemporáneos alemanes como Max Liebermann y Lovis Corinth. Cada una de las pinceladas que el autor ejecutó para dar forma a los pétalos y la inclinación de su tallo se percibe con claridad sobre el lienzo. Destaca en el cuadro el gran colorido utilizado por el pintor, lo cual es una de las características más definidas de su pintura, a pesar de que se le ha catalogado como un artista de cuadros sobrios. Su fortaleza como pintor siempre se ubicó en su capacidad colorística por encima de su habilidad en el dibujo. Así mismo, destaca en el cuadro la idea de combinar flores abiertas, pétalos caídos y botones. La flor, en la iconografía del arte occidental, es una metáfora de la vida efímera. El cuadro aparece firmado y dedicado en la parte inferior derecha, sobre la mesa de madera. Se lee "A mi amigo Pablo G. Berazueta, Germán Gedovius. 1910." Berezueta fue alumno de Gedovius en la Academia de San Carlos y que debió abandonar sus estudios por razones familiares. El autor tomó un género antiguo en este cuadro e incorporó otros elementos nuevos y locales, como el jarrón de talavera, que sustituye a las cerámicas de la ciudad holandesa de Delft. La selección de los artistas por la representación de objetos cotidianos locales, así como la representación de paisajes mexicanos y edificios coloniales formó parte de un nuevo movimiento artístico, impulsado por la literatura de la época, que revaloró las raíces mexicanas, así como nuestro pasado colonial. El cuadro "Amapolas" actualmente forma parte de una colección particular. ...
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