El Mundo del Museo





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Rafael Lozano-Hemmer
Artista electrónico
(1967)
México
Rafael Lozano-Hemmer nació en 1967 en la Ciudad de México. Tuvo formación como físico y químico en Canadá, pero debido a la influencia de sus amistades durante su estancia universitaria se interesó por las artes. Su obra artística no se enmarca dentro de las artes visuales en el sentido estricto, sino que busca establecer relaciones entre diferentes disciplinas como la electrónica, la arquitectura y el performance. Fue el primer representante mexicano en la Bienal de Venecia, luego de cincuenta años de ausencia de cualquier participación de México en dicho encuentro artístico, y se presentó con una muestra individual titulada "Algunas cosas pasan más veces que todo el tiempo". Las obras de Rafael Lozano-Hemmer buscan utilizar soportes tecnológicos para crear espacios artísticos de participación colectiva, interviniendo el espacio público. Bajo la idea de que la época actual plantea retos sobre la individualidad, la tecnología y el constante paso del tiempo en nuestras vidas, Lozano-Hemmer señala que sus creaciones apuntan a la posibilidad del espectador de autorrepresentarse en su obra, y lo invitan a reflexionar sobre acerca de sus experiencias al acercarse a dichas plataformas artísticas. Actualmente, Lozano-Hemmer vive y trabaja en Montreal, Canadá.
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Museo relacionado Más


Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires
Argentina
Este museo, ubicado en la capital argentina, nació de la idea de su fundador Eduardo F. Constantini, quien desde 1970 comenzó su función como coleccionista de arte. La colección del MALBA abarca el arte latinoamericano del siglo XX y la época contemporánea. Desde 1996, esta colección privada fue solicitada para participar por vez primera en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires; a partir de esta gran muestra, la colección viajó a distinto a países de América Latina para ser exhibida en los principales museos de arte, como el Museu de Arte Moderna de Rio de Janerio y de Sao Paulo, así como en la Fundación Caixa de Madrid. Hacia 1998, se contempló la construcción de una "casa" para esta colección privada, de modo que se llevó a cabo un concurso internacional para el diseño de este nuevo recinto cultural en un predio adquirido por el Sr. Constantini, ubicado en la zona cultural de la ciudad. El edificio está conformado por prismas revestidos de piedra caliza y cristal que permiten la entrada de luz natural tamizada, y al interior sus salas fueron concebidas como "cajas blancas" que permiten el disfrute de las obras sin distractores. La colección permanente se divide en cuatro núcleos: Modernidad y Vanguardia, en la que destaca la obra de Tarsilo do Amaral "Antropofagia"; Arte y política, con destacadas obras de Antonio Berni; Surrealismos, con obras de Roberto Matta y Wilfredo Lam; Concretos, ópticos, cinéticos, neoconcretos; Arte pop, arte conceptual, informalismos y minimalismo; y Conceptualismos, hiperrealismo y nueva imagen. Parte de la colección contemporánea fue adquirida a través de la creación del Premio Constantini en conjunto con el Museo de Bellas Artes, hecho que estimuló la producción artística argentina entre 1997 y 2000. El museo cuenta con una Cinemateca donde se llevan a cabo muestras de cine contemporáneo latinoamericano, así como un Área de Literatura que promueve encuentros con escritores, cursos y presentaciones de libros. ...
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Obra relacionada Más


Almacén de corazonadas
Rafael Lozano-Hemmer
2006
Esta obra de Rafael Lozano-Hemmer, creada para montarse en la ex-fábrica "La Constancia" en Puebla, México, muestra claramente la tendencia del autor a combinar lo significativo con lo momentáneo mediante un soporte técnológico. Es una constante que podremos apreciar en su producción artística. "Almacén de corazonadas" consiste en un medidor de frecuencias cardíacas similar al que se instala en algunos aparatos para hacer ejercicio. Al posar alguien sus manos en los sensores, capta su frecuencia cardíaca y la envía, mediante una programación creada por Rafael Lozano-Hemmer, a una de cien bombillas instaladas dentro de la sala en la que se monta la obra, prendiendo y apagando al ritmo de su corazón. Cuando una persona más posa sus manos en el sensor cardíaco, hace que el pulso de la persona anterior se transfiera a la siguiente bombilla, y el suyo se proyecta donde anteriormente estaba la frecuencia anterior. Esto se puede repetir hasta que todas las bombillas repiten el pulso de cada una de las personas que interactuaron con la obra, pero dado que sólo hay cien bombillas, al exceder ese número se van eliminando las frecuencias más antiguas, dando paso a las nuevas frecuencias registradas. Con esta obra, sorprendente por el juego entre luz y sombra, dado que la habitación en que se monta está a oscuras, Lozano-Hemmer nos invita a reflexionar sobre la dualidad entre vida y muerte, entre las personas que se van y las que vienen detás. (Fotografía: Régine Debatty on flick.com, 16 de noviembre de 2007) ...
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