El Mundo del Museo





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Rafael Lozano-Hemmer
Artista electrónico
(1967)
México
Rafael Lozano-Hemmer nació en 1967 en la Ciudad de México. Tuvo formación como físico y químico en Canadá, pero debido a la influencia de sus amistades durante su estancia universitaria se interesó por las artes. Su obra artística no se enmarca dentro de las artes visuales en el sentido estricto, sino que busca establecer relaciones entre diferentes disciplinas como la electrónica, la arquitectura y el performance. Fue el primer representante mexicano en la Bienal de Venecia, luego de cincuenta años de ausencia de cualquier participación de México en dicho encuentro artístico, y se presentó con una muestra individual titulada "Algunas cosas pasan más veces que todo el tiempo". Las obras de Rafael Lozano-Hemmer buscan utilizar soportes tecnológicos para crear espacios artísticos de participación colectiva, interviniendo el espacio público. Bajo la idea de que la época actual plantea retos sobre la individualidad, la tecnología y el constante paso del tiempo en nuestras vidas, Lozano-Hemmer señala que sus creaciones apuntan a la posibilidad del espectador de autorrepresentarse en su obra, y lo invitan a reflexionar sobre acerca de sus experiencias al acercarse a dichas plataformas artísticas. Actualmente, Lozano-Hemmer vive y trabaja en Montreal, Canadá.
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Museo relacionado Más


Museo Nacional de Arte de Osaka
Japón
Este recinto conforma el cuarto museo nacional de Japón. El edificio fue diseñado para albergar la Expo de Museos de Bellas Artes de 1970, cuya estructura fue diseñada de manera que fuera permanente. El corto presupuesto para la adquisición de arte impidió al museo conformar una amplia colección, de manera que en sus primeros años de existencia, el Museo Nacional de Arte Moderno de Tokyo prestó parte de su colección para ser exhibida en el nuevo museo nacional. Entre su pequeña colección se encontraba una escultura de Henry Moore y un mural de cerámica de Joan Miró además de diversas obras de arte contemporáneo para las cuales sí alcanzó el presupuesto, lo cual determinó años después el mandato del museo. En 1978, la familia del coleccionista y empresario Kaichi Ohashi donó su vasta colección al nuevo museo con lo cual se sumaron 828 obras a su acervo. De esta manera, el museo acogió obras realizadas durante la posguerra de artistas como Yukihisa Isobe y Arinori Ichihara en el grabado; pinturas de Nobuya Abe, Tadashi Sugimata, Tatsuoki Nambata, Toshimitsu Imai, Mokuma Kikuhata, Kazuo Shiraga, Sadamasa Motonaga, Georges Mathieu y Paul Jenkins; y algunas esculturas de Kentaro Kimura y Bushiro Mori. Entre 1982 y 1997, se sumaron a la colección obras de Yozo Hamaguchi y Keiko Minami, así como posters del artista Tadanori Yokoo. En 2011, el museo llegó a sumar 6 109 obras en su acervo, de las cuales un tercio se compone de grabados. Entre la colección se pueden apreciar reproducciones de grabados de madera Ukiyo-e, así como un total de 26 ejemplares de "Nihonga", entre otras piezas artísticas de diseño. ...
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Obra relacionada Más


Almacén de corazonadas
Rafael Lozano-Hemmer
2006
Esta obra de Rafael Lozano-Hemmer, creada para montarse en la ex-fábrica "La Constancia" en Puebla, México, muestra claramente la tendencia del autor a combinar lo significativo con lo momentáneo mediante un soporte técnológico. Es una constante que podremos apreciar en su producción artística. "Almacén de corazonadas" consiste en un medidor de frecuencias cardíacas similar al que se instala en algunos aparatos para hacer ejercicio. Al posar alguien sus manos en los sensores, capta su frecuencia cardíaca y la envía, mediante una programación creada por Rafael Lozano-Hemmer, a una de cien bombillas instaladas dentro de la sala en la que se monta la obra, prendiendo y apagando al ritmo de su corazón. Cuando una persona más posa sus manos en el sensor cardíaco, hace que el pulso de la persona anterior se transfiera a la siguiente bombilla, y el suyo se proyecta donde anteriormente estaba la frecuencia anterior. Esto se puede repetir hasta que todas las bombillas repiten el pulso de cada una de las personas que interactuaron con la obra, pero dado que sólo hay cien bombillas, al exceder ese número se van eliminando las frecuencias más antiguas, dando paso a las nuevas frecuencias registradas. Con esta obra, sorprendente por el juego entre luz y sombra, dado que la habitación en que se monta está a oscuras, Lozano-Hemmer nos invita a reflexionar sobre la dualidad entre vida y muerte, entre las personas que se van y las que vienen detás. (Fotografía: Régine Debatty on flick.com, 16 de noviembre de 2007) ...
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