El Mundo del Museo





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Rafael Lozano-Hemmer
Artista electrónico
(1967)
México
Rafael Lozano-Hemmer nació en 1967 en la Ciudad de México. Tuvo formación como físico y químico en Canadá, pero debido a la influencia de sus amistades durante su estancia universitaria se interesó por las artes. Su obra artística no se enmarca dentro de las artes visuales en el sentido estricto, sino que busca establecer relaciones entre diferentes disciplinas como la electrónica, la arquitectura y el performance. Fue el primer representante mexicano en la Bienal de Venecia, luego de cincuenta años de ausencia de cualquier participación de México en dicho encuentro artístico, y se presentó con una muestra individual titulada "Algunas cosas pasan más veces que todo el tiempo". Las obras de Rafael Lozano-Hemmer buscan utilizar soportes tecnológicos para crear espacios artísticos de participación colectiva, interviniendo el espacio público. Bajo la idea de que la época actual plantea retos sobre la individualidad, la tecnología y el constante paso del tiempo en nuestras vidas, Lozano-Hemmer señala que sus creaciones apuntan a la posibilidad del espectador de autorrepresentarse en su obra, y lo invitan a reflexionar sobre acerca de sus experiencias al acercarse a dichas plataformas artísticas. Actualmente, Lozano-Hemmer vive y trabaja en Montreal, Canadá.
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Museo relacionado Más


Casa de Lago "Juan José Arreola"
México
Casa de Lago se encuentra ubicada dentro del antiguo Bosque de Chapultepec, en la Ciudad de México. Fue construida en 1906 por encargo del presidente Porfirio Díaz como residencia de veraneo. Con el paso de los años se utilizó para diversos fines como Automóvil Club, Centro de Reparto Agrario durante la Revolución Mexicana y sede del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). En 1959 se convirtió en el primer recinto cultural de la UNAM creado fuera del campus universitario por su primer director Juan José Arreola, que desde entonces, hasta la fecha, recibe a jóvenes artistas tanto nacionales como extranjeros. En la década de los setenta, Casa de Lago alcanzó su mayor auge, presentando a reconocidos poetas y literatos de la época; de los cuales se encontraba Tomás Segovia, quien posteriormente ocuparía el lugar de Arreola. Segovia creó un grupo de jóvenes escritores del qué destacaría Juan García Ponce y dio impulso a la música con su programa "Nueva Música en México", reuniendo a grandes compositores como Rocío Sanz. Después de Segovia, llegó a la dirección Juan Vicente Melo, dermatólogo y crítico de música; creador de los ciclos de conferencias literarias, exposiciones, obras de teatro y conciertos de música de vanguardia. A este lo sucedió Juan José Gurrola iniciador de "Poesía en voz alta". El recinto fue galardonado por la Asociación de Críticos de Teatro y Música, convirtiéndolo en el centro cultural más importante del siglo XX dentro de la capital mexicana. En 1982 dio lugar a su primer gran exposición "A la sazón de los ochenta", que reunió a grandes escultores. El centro también dio vida al primer Cine Club Documental del país y en 1999 dio los primeros paseos nocturnos por el Bosque de Chapultepec. El 31 de enero del 2002, el rector de la universidad Juan Ramón de la Fuente, renombró al centro como Casa de Lago "Juan José Arreola", en honor a su fundador y primer director. Este espacio cultural es sin duda una gran opción para visitar; con sus actividades al aire libre, exposiciones de vanguardia, bailes de salón, filatelia y rincones de lectura. ...
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Obra relacionada Más


Almacén de corazonadas
Rafael Lozano-Hemmer
2006
Esta obra de Rafael Lozano-Hemmer, creada para montarse en la ex-fábrica "La Constancia" en Puebla, México, muestra claramente la tendencia del autor a combinar lo significativo con lo momentáneo mediante un soporte técnológico. Es una constante que podremos apreciar en su producción artística. "Almacén de corazonadas" consiste en un medidor de frecuencias cardíacas similar al que se instala en algunos aparatos para hacer ejercicio. Al posar alguien sus manos en los sensores, capta su frecuencia cardíaca y la envía, mediante una programación creada por Rafael Lozano-Hemmer, a una de cien bombillas instaladas dentro de la sala en la que se monta la obra, prendiendo y apagando al ritmo de su corazón. Cuando una persona más posa sus manos en el sensor cardíaco, hace que el pulso de la persona anterior se transfiera a la siguiente bombilla, y el suyo se proyecta donde anteriormente estaba la frecuencia anterior. Esto se puede repetir hasta que todas las bombillas repiten el pulso de cada una de las personas que interactuaron con la obra, pero dado que sólo hay cien bombillas, al exceder ese número se van eliminando las frecuencias más antiguas, dando paso a las nuevas frecuencias registradas. Con esta obra, sorprendente por el juego entre luz y sombra, dado que la habitación en que se monta está a oscuras, Lozano-Hemmer nos invita a reflexionar sobre la dualidad entre vida y muerte, entre las personas que se van y las que vienen detás. (Fotografía: Régine Debatty on flick.com, 16 de noviembre de 2007) ...
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