El Mundo del Museo





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Rafael Lozano-Hemmer
Artista electrónico
(1967)
México
Rafael Lozano-Hemmer nació en 1967 en la Ciudad de México. Tuvo formación como físico y químico en Canadá, pero debido a la influencia de sus amistades durante su estancia universitaria se interesó por las artes. Su obra artística no se enmarca dentro de las artes visuales en el sentido estricto, sino que busca establecer relaciones entre diferentes disciplinas como la electrónica, la arquitectura y el performance. Fue el primer representante mexicano en la Bienal de Venecia, luego de cincuenta años de ausencia de cualquier participación de México en dicho encuentro artístico, y se presentó con una muestra individual titulada "Algunas cosas pasan más veces que todo el tiempo". Las obras de Rafael Lozano-Hemmer buscan utilizar soportes tecnológicos para crear espacios artísticos de participación colectiva, interviniendo el espacio público. Bajo la idea de que la época actual plantea retos sobre la individualidad, la tecnología y el constante paso del tiempo en nuestras vidas, Lozano-Hemmer señala que sus creaciones apuntan a la posibilidad del espectador de autorrepresentarse en su obra, y lo invitan a reflexionar sobre acerca de sus experiencias al acercarse a dichas plataformas artísticas. Actualmente, Lozano-Hemmer vive y trabaja en Montreal, Canadá.
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Museo relacionado Más


Museo Alejandro Otero
Venezuela
Ubicado en el Complejo Cultural La Rinconada al suroeste de Caracas, el Museo Alejandro Otero está dedicado a la vida y obra de este artista venezolano. Conforma además un espacio que presenta innovadoras propuestas del arte contemporáneo nacional e internacional. Su colección comprende un total de 284 obras de 105 artistas nacionales y extranjeros, entre las que se encuentran artes gráficas, textiles, artes del fuego y petroglifos, pintura y escultura, así como un total de 49 obras de Alejandro Otero. El museo resguarda el archivo personal del artista que consta de documentos escritos y material fotográfico. La mayor parte de la colección representa un amplio espectro del Arte abstracto y otras vertientes producidas en la década de los noventa en Venezuela y otros países latinoamericanos. La historia del museo se remonta a la década de los ochenta cuando el Instituto Nacional Hipódromos (INH) buscaba un lugar apropiado para resguardar su patrimonio artístico. Así surgió en 1983 el Museo de Arte La Rinconada, en el año bicentenario del natalicio de Simón Bolívar. En 1990, el INH entrega la tutela del museo al Consejo Nacional de la Cultura de Venezuela, la cual decidió conformar la Fundación Museo de Artes Visuales de La Rinconada. El 14 de agosto de ese mismo año se renombró el organismo con el nombre del artista venezolano tras su muerte repentina. El museo ofrece a sus visitantes un Centro de documentación Alejandro Otero conformado por una biblioteca y una hemeroteca. Entre las obras que custodia el MAO provenientes de la colección del INH figuran piezas de Armando Reverón, Tovar y Tovar, Arturo Michelana, Héctor Poleo, Antonio Herrera Toro, entre muchos artistas más. ...
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Obra relacionada Más


Almacén de corazonadas
Rafael Lozano-Hemmer
2006
Esta obra de Rafael Lozano-Hemmer, creada para montarse en la ex-fábrica "La Constancia" en Puebla, México, muestra claramente la tendencia del autor a combinar lo significativo con lo momentáneo mediante un soporte técnológico. Es una constante que podremos apreciar en su producción artística. "Almacén de corazonadas" consiste en un medidor de frecuencias cardíacas similar al que se instala en algunos aparatos para hacer ejercicio. Al posar alguien sus manos en los sensores, capta su frecuencia cardíaca y la envía, mediante una programación creada por Rafael Lozano-Hemmer, a una de cien bombillas instaladas dentro de la sala en la que se monta la obra, prendiendo y apagando al ritmo de su corazón. Cuando una persona más posa sus manos en el sensor cardíaco, hace que el pulso de la persona anterior se transfiera a la siguiente bombilla, y el suyo se proyecta donde anteriormente estaba la frecuencia anterior. Esto se puede repetir hasta que todas las bombillas repiten el pulso de cada una de las personas que interactuaron con la obra, pero dado que sólo hay cien bombillas, al exceder ese número se van eliminando las frecuencias más antiguas, dando paso a las nuevas frecuencias registradas. Con esta obra, sorprendente por el juego entre luz y sombra, dado que la habitación en que se monta está a oscuras, Lozano-Hemmer nos invita a reflexionar sobre la dualidad entre vida y muerte, entre las personas que se van y las que vienen detás. (Fotografía: Régine Debatty on flick.com, 16 de noviembre de 2007) ...
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